Todo autorretrato sirve para reconocer al autor. Los hay que se adelantan a su tiempo y pintan a la persona en la que se convertirán. Algunos artistas difuminan sus rasgos hasta límites insospechados; otros se embellecen por fuera o eliminan los rasgos marcados de su rostro. Hay quien se pinta o se fotografía con una decoración determinada, con unos símbolos que pudieran hablar de él, que nos muestran tal como se ve ante los demás. Sin embargo, como a menudo no somos lo que somos, sino que somos lo que ven los demás, los autorretratos se convierten en objetos delicados para todos, para el artista o para el poeta, por ejemplo; tanto o más que para los espectadores porque todo autorretrato contiene una trampa. Su intención es retratarse ante los demás, pero a menudo son los demás quienes se posicionan ante el retratado. Todo autorretrato debe reconocer al autor al fin y al cabo.

AUTORRETRATO CON MURO (1990)

 autorreCuando se desmoronó

en un tiempo que luego la historia

se encargará de engrandecer

y de exagerar a su antojo

yo pasé por allí

tal como lo cuenta ahora la gente.

 

Pero yo pasé mucho frío

y mucha hambre

en el centro de un mapa

que podía ser el de mi cerebro.

¿Por qué elegí ese camino y no otro?

¿Por qué esa lengua y no otra

–como la de mi madre–

y esa soledad como un juramento

que necesita del silencio

para seguir adelante?

 

Han pasado pocos meses de aquello

y me veo aún más perdido

tras los pasos de una Europa

que no sabe cómo crece

ni en que se convertirá

una vez que estos gobiernos

desaparezcan y nuevos nombres

se asomen por su barandilla

a ver cómo va el mundo.

 

Que dios me perdone

porque el único que no cambiará seré yo.

Lo haré de rostro y seguramente

temblarán aún más mis manos.

Pero no podré olvidar ese juramento

que hice a las puertas de un cementerio

de lápidas bellas y monumentales

con tantos nombres

que no reconozco.

 

Hacía frío, era invierno

llevaba una gorra

una vieja chaqueta.

La misma invisible cara

de ahora. De siempre.

Yo, el único que no cambiará.

Ni el mundo ni mis poemas.

 

Los retratos

 

 

 

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