Como una pequeña hormiga que cava hasta construir toda una ciudad subterránea, como un pájaro que hace su nido, como un humano que, junto a otros, erige una civilización. Así las palabras, una a una, se van sumando para crear la obra. No se trata de ser prolífico, es, sencillamente: disciplina y amor.

Nací en 1962, de los años que ahora acumulo más de la mitad están dedicados a la escritura; se dice pronto, se olvida el tiempo, pero lo escrito siempre nos queda.

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