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Culturamas, por Isabel Alamar, 12 de mayo de 2015

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Con Ven, abrázame, Kepa Murua reconoce ser como ese mar que tanto ama. Además, en esta ocasión la evocación del mar está presente hasta en la carátula del libro a través de esa concha sobre un fondo azul, que alude a cómo el autor, en este caso, se abre al mar o a la vida, que es lo mismo, sobre todo, a través del sentimiento del amor. Aceptando este como lo que es: a veces, esperanzador, tierno, bello, romántico; y otras veces, amargo, desolador, triste. Pero en este caso se potencia más, en todo momento, la vertiente más esperanzadora y hermosa de este sentimiento y el creer en su fuerza y en su magia, hasta cuando nos va abandonando poco a poco, porque en realidad nunca se marcha por completo si de verdad ha existido y porque siempre nos deja un poso enriquecedor. Uno de los poemas más logrados es sin duda el que da título a toda la obra, y del que a continuación rescato al menos una estrofa para nuestro deleite: “Ven, abrázame. / Abrázame y no tengas miedo./ Seré lo que quieras / y lo que me pidas. / Lo que sueñes / y quieras sin decírmelo.”.

Otro tema o pasión que aflorará sin duda será el de la escritura. Y lo que más nos llamará siempre la atención de este autor, toque el tema que toque, será su gran poder para transmitirnos ideas como la de creer en nosotros mismos y sernos fieles, como la de buscarnos y no tener miedo de perdernos (o estar un tiempo a la deriva) para, luego, volver a encontrarnos. En él encontramos en todo momento un buen espejo donde mirarnos y reconocernos, y también tenemos la posibilidad de hacer como él y lanzar nuestra mirada como una moneda al mar a ver qué nos depara; seguro que si somos poetas algún buen verso o un amor o… En cualquier caso, para saberlo, deberemos arriesgarnos. De eso también nos habla este libro en un despliegue de brillante y total sinceridad, pero para saberlo deberemos leerlo.

KMok

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