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Todoliteratura, 24 de julio de 2014, por Isabel Alamar.

Lo que más me gusta de este autor es la gran capacidad que tiene para la comunicación. Alguien acostumbrado, como él, a escuchar atentamente a los demás y a observar, a conciencia, el mundo que le rodea, hace que esto quede reflejado en cada frase que escribe, bien sea en el género que ha elegido ahora, que se mueve entre el ensayo y quizá un poco también el diario o la biografía personal —ya que este libro recoge reflexiones y opiniones muy íntimas de Kepa Murua— o bien en otros géneros como, recientemente, en su novela (Un poco de paz. El Desvelo Ediciones, 2013) o en su último poemario (Escribir la distancia. Luces de Gálibo, 2013).

Con Contradicciones Kepa Murua reflexiona sobre diferentes temas y lo hace a lo largo de 156 entradas de unas 100 líneas cada una de ellas, algunas más cortas, otras más largas, pero siempre breves, dado que todas ellas responden a impulsos o fogonazos de su pensamiento. Y en ellas aborda diferentes temas: la escritura; la situación de hoy en día, los escritores y los artistas, en general, dentro de esa situación. Lo vemos por ejemplo cuando nos dice: “Pero escribir es acercar el mundo de los demás a uno y llevar lo que tenemos dentro al medio de todos, sin tener miedo a lo que vendrá después, nos lean o nos leamos tan solo unos pocos” (pág. 32 dentro de la entrada “¿Por qué la gente no escribe?”); la política y la crisis de la política, las relaciones personales, etc.

Y lo más llamativo es que lo hace mediante un estilo extremadamente directo y coloquial no exento a veces de humor, como nos demuestra cuando les recomienda a sus lectores para el Nuevo año lo siguiente: “Y abrazaos con pasión y ternura, y besaos mucho, aunque sea con los ojos cerrados o con una flor en el culo” (pág. 99 de la entrada “Nuevo año”).

Kepa Murua utiliza, especialmente en este libro, un lenguaje, como hemos visto, muy cercano al lector que fluye con facilidad en medio de alardes de sinceridad, en los que reconoce que hoy puede pensar una cosa y mañana otra bien distinta y aquí no pasa nada, de ahí el título que ha elegido para su obra, Contradicciones. No obstante, lo mejor es que lo veamos a la luz de sus propias palabras: “La vida no es una carga filosófica que nos convierte en continuos objetos pensantes, sino una maravilla que se estremece ante la duda de lo que acontece o la incertidumbre que nos asalta a la vuelta de la esquina” (pág. 20 del libro dentro de la entrada “¿Entiendes?”).

En realidad es así de sencillo: somos seres cambiantes y nuestra mayor fuerza radica en nuestra curiosidad y capacidad para el cambio y la adaptación. Y si renunciamos a nuestras múltiples contradicciones, estamos renunciando a vivir una vida en plenitud. No obstante, como siempre, lo mejor es que nos lo diga el propio Kepa Murua y que su voz sea la que finalice esta reseña: “Solo los que sienten el límite del tiempo en sus entrañas son capaces de sentir la belleza del paisaje y la intensidad del tiempo que les queda por vivir, con todas sus alegrías reconocibles, mientras respiran y sienten la vida” (pág. 137 dentro de la entrada “Lo poco que he aprendido”).

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