Etiquetas

, ,

Arantza Fernádez

 

 

 

 

 

 

 

 

Asistimos a una nueva era que nos pilla a todos con el paso cambiado y las editoriales no tienen ni la fuerza ni la visión ni las ganas de cambiar de la noche a la mañana, sencillamente porque no pueden o no saben. Entre medio, los autores se buscan también la vida como pueden, unos con más éxito que otros, pero todos ellos en una soledad ensimismada y absoluta, la propia del escritor. No quiero parecer pesimista, porque es ahora cuando se pueden hacer las cosas de otra manera e impulsar nuevos trabajos. Pero observo una realidad, a mi juicio caduca, con los mismos autores y los mismos registros que cuando yo empezaba. En cuanto a la literatura actual es preferible no hablar más de lo debido, pues es un mundo tan reducido que los autores, los escritores, bastante hacen con lo que hacen para sobrevivir o para que se les conozca más allá de sus fronteras. No obstante, pese a todo, me gustaría recordar, por si hubiera algún político que leyera mis palabras, que las opciones políticas pervierten la cultura al limitarla a sus ideales de identidad o a los intereses del partido que manda en el gobierno. Con estas políticas más propias del folclore o la identidad nacional, la cultura cae por su propio peso y luego, con los años, pocos se atreven a preguntar qué es lo que pasó o por qué estamos donde estamos, sin poder salir del remolino donde siempre estuvimos.

© De la fotografía: Arantza Fernández

Anuncios