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Entrevista con motivo de la publicación de “Un poco de paz”.

Cuando soy consciente de que vivo en el amor, siento su fuerza de un modo muy íntimo.

Al igual que le ocurriera a David, que acaba encontrándose a sí mismo a través de la historia de su padre, Kepa Murua es un buscador nato, un hombre intranquilo de la vida, en constante movimiento. No hace mucho tiempo me dijo: “Aún no has encontrado tu sitio en este mundo”; pero yo creo que lo decía por él mismo. Y eso se nota al leer “Un poco de paz”, donde reconoce su infelicidad, que no es otra cosa que la búsqueda, como escribe, “por no llegar a ese punto donde la gente alcanza la calma y el equilibrio. A ese lugar donde algunos alcanzan la felicidad y la mayoría se instala cómodamente para seguir el paso de los días. De los años. De toda una vida”. En “Un poco de paz”, Kepa Murua se retrata, cuenta esas cosas que la timidez no le deja decir, esas palabras interiores y sencillas que muchas veces nos callamos por vergüenza, desafiando al destino, al azar.

¿Cómo ama Kepa Murua?

Amo a las personas, al mundo, a lo que me rodea. Me detengo en el paisaje, me gusta la vida, con todas sus dificultades y contradicciones. Me imagino que lo hago de un modo inconsciente. Cuando soy consciente de que vivo en el amor, siento su fuerza de un modo muy íntimo.

Narrativa y poesía se entrelazan en “Un poco de paz” ¿Cuándo veremos a Kepa Murua haciendo la divisoria de estos dos estilos literarios?

Está hecha. Un poco de paz no es una novela de poeta, hay varias lecturas, pero existe una trama que la sustenta. Entre medio podría destacar el gusto por la belleza de las frases o por la intimidad de las reflexiones que me retratan como un escritor que tiene la poesía como un tronco común que alberga mucho de lo que escribo.

¿Has emprendido ya el camino de vuelta a casa?

De la misma manera que me muevo de sitio, me gusta volver sobre mis pasos. Mi padre decía que lo mejor del viaje es el regreso.

¿Sigue Mimu en tus sueños?

Mimu es un personaje de ficción sin más, pero que responde al deseo con un erotismo muy especial que destaca en medio de la cotidianidad de las cosas que nos rodean.

¿De qué está hecho el corazón de un hombre?

No lo sé ni me importa. Pero contiene ternura, compasión, dignidad, deseo y amor.

La palabra “desnudez”, muy patente en la obra literaria de Kepa Murua ¿No es otra cosa que tu propia liberación?

Con la escritura, muchas veces nos sentimos desnudos ante los lectores, pero la liberación personal es consecuencia de la permanente transformación para seguir viviendo tal como uno piensa que debe hacerlo.

Con esta incursión en la novela ¿Kepa Murua ha madurado?

Con la novela me he demostrado que puedo tocar todos los palos. Pero no creo que debamos hablar de madurez, sino de convencimiento, de creer en lo que se hace y, finalmente, se tenga o no éxito, de estar satisfecho con lo que se escribe.

© Nekane Vado, 19 de abril de 2013.
© De la fotografía, Nekane Vado, 2013.

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