Etiquetas

,

Compro libros, los leo y los recomiendo, a los amigos por ejemplo. También los regalo, pues me parecen el obsequio perfecto para sellar un bonito encuentro entre personas con diferentes opiniones o distintas sensibilidades. Un libro que acabo de terminar y que me ha gustado es Esos prófugos de Occidente, de William Ospina, donde aparecen Rimbaud, Whitman, Dickinson, Byron y Faulkner entre sus páginas. Con otro más, La lámpara maravillosa, el mismo autor, William Ospina, me reconcilió con Mondadori, un sello que me desconcertó –todo hay que decirlo– con alguna de sus últimas apuestas. Pero prometí no hablar de editoriales, tan solo de libros que me gustan. Los que no, esos ni siquiera los regalo. Los aparto en un esquina de la biblioteca y los dejo ahí hasta que pase el tiempo y decida qué hacer con ellos. A veces, los dejo en las esquinas de los parques o en los asientos vacíos de los autobuses.

Anuncios