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A veces pienso que no hay nadie al otro lado cuando escribo estas palabras. Pero, por si acaso, si hay alguno, quiero referirme a la experiencia de ser joven en este mercado que es ahora la vida. No pretendo hacer política ni enseñar a nadie lo que no sé. Tampoco quiero que se malinterpreten mis palabras y menos, mis intenciones. Solo quiero pensar que existen jóvenes que viven el presente como cuando nosotros éramos los elegidos. ¿Lo recuerdan? Elegidos para el amor y la gloria. Elegidos para la diversión, para la cultura, para el trabajo, para la solidaridad, para la vida y para un futuro prometedor. Elegidos para tanto que luego fue nada. Nada fue como lo que parecía ser o lo pretendíamos. Porque lo que sucede nunca es verdad hasta que se demuestre que es así, fuimos jóvenes sin futuro pedaleando el presente de otros. Avanzando con el pasado a cuestas de tantos. Si ahora eres joven y te pasa algo parecido déjame que te diga algo. Si llevas tiempo en el paro y no encuentras trabajo, si tu novio te ha dejado, si tu madre te grita, si no entiendes lo que tu padre te dice y encima nadie te hace caso, es hora de que leas mis palabras. Yo no puedo salvar tu alma, mi querido amigo, yo no puedo darte nada, ni siquiera unos euros mi querida jovencita, pero puedo decirte una cosa: que la revolución comienza en uno. Porque lo que ves es solo apariencia, tu vida depende de cómo abras los ojos y pienses con las palabras justas que te retraten tal como eres. No lo que otros quieren que seas. No lo que otros quieren que hagas, sino la vida que tienes y todavía no llega a vislumbrarse del todo. La vida que aclarará su destino con aciertos y errores. La vida que, más tarde, te dirá si has tenido un momento de felicidad o has logrado aquello que buscabas con ahínco. Ser joven es una maravillosa desgracia, mi querido amigo, ser inteligente es un arma de doble filo, mi querida amiga. Todo el mundo os esperará en la esquina para echaros su aliento. No lo olvides, aunque ahora no lo entiendas, no lo olvides al menos. Tú eres tu revolución si entre las palabras encuentras el camino. Los demás, pese a su poder y posibles engaños, envidiarán el timbre de tu voz, rechazarán esa libertad que te lleva a decir lo que piensas o a equivocarte mientras dices lo que otros hemos aprendido a callar por no hacer daño. No lo olvides. Ser joven no es lo mejor de este mundo. Pero tus manos se estremecen, por lo menos, dando forma a lo que de verdad aún no tienes. Suerte compañero, mucha suerte, mi querida amiga. Los mejores también se apartan del camino.

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