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Se hace difícil hablar de poesía después del caos y la barbarie, cuando el mundo se ha convertido en un talonario sin fondos. Es difícil creer en los poetas que con más de cincuenta años a sus espaldas escriben sobre cosas que apenas interesan a los jóvenes. Nos preguntamos dónde están los jóvenes, si escriben, si lo saben hacer, si viven con la poesía a cuestas o la rechazan sin más, encontrándola sólo en las canciones de dudoso gusto. Se hace difícil creer en un género abandonado por todos, con libros que nadie lee, con poetas que nadie conoce, con críticos especializados que nada dicen y a quienes nadie entiende. Es difícil pensar que de verdad existe algo como la poesía que no tiene ninguna trascendencia en la sociedad actual. Pero más difícil todavía es creer en algo que sólo frente a tus ojos aparece, si parece finalmente que no existe otra cosa en el mundo que la poesía para explicarnos y sacudirnos la mala conciencia de unos pocos por cómo va el mundo de todos nosotros.

 

Del libro, La poesía si es que existe

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