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En la fragilidad de los sueños
la oscuridad abre por fin
una ventana.

La noche en que callaron las voces
las calles se cubrieron de sombras
con una arruga en la frente.

La noche convertida en oscura calma
con un peso inmenso.
Con una cruz en medio.

Desnuda memoria
se abre la herida con una caricia
que guarda tu nombre.

La noche en que callaron las voces
tuvimos miedo
por lo que un día sin más sucede.

Como el azul del mar silencio
que aparece ante los ojos
con una emoción contenida.

Del libro, No es nada

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