Etiquetas

,

Me han dañado la dignidad.
Acusado por tu ausencia.
Lastimado porque no sabía
cómo defenderme.

He visto en un instante
un féretro con mi cuerpo sonriente.
Detrás, cadáveres bailando y riendo
al son de una extraña música.

Ahuyentado como un perro.
Por la indiferencia, señalado
con el dedo. Y aquellas palabras
dañaban mi corazón enfermo.

Acusado por no tener pruebas.
Lastimado por no abrir la boca
y cerrar los ojos. La dignidad
y la inocencia. Yo me contuve.

Del libro, Cantos del dios oscuro

Anuncios