Sábanas tiende el tiempo sobre tus manos.
Agujeros y lágrimas en blanco
porque no crees que la tarde
es un poso de sangre secándose al sol.
Caminando por el balcón caído
con todas las ventanas sobre el regreso
y esos susurros desde siempre
como mil garabatos que quisieran partir
y apresar la lluvia, y apresar la voz
donde las sábanas fueron
la caricia de tus manos.

Del libro, Cavando la tierra con tus sueños

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