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Pregunta a los hombres si es lícito
renegar de todo también en el amor.
Pregunta a los hijos si están de acuerdo
con lo que les enseñan.
Pregunta a las madres si aman
la vida que tienen.

Pregunta a las mujeres desde luego
si llevan flores en el sueño
y si sangran en medio del sueño
cuando se despiertan.
Pregunta a los dioses
si se conocen unos y otros.

Pregunta a los poetas
si el canto es música
o si el pensar es lo último
o lo primero del pensamiento.
Pregunta a los amantes
si son conscientes de su riqueza.

Pregunta al sueño si la libertad
siente lo que ven los ojos.
Y si tiene valor callarse
o es preferible huir
de la palabra que se dice
hasta que suene su verdadero eco.

Del libro, Poesía sola, pura premonición

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