Etiquetas

,

He venido a hablarte directamente a los ojos.
Ahora que estamos solos
en las venas me hierve la sangre.

Podría ser un animal acorralado por el silencio
pero como todo hombre de carne y hueso
mi mirada apunta a tus dos ojos
mi boca ladra en tu pecho.

Me recuerdas a un fuego que se apaga en el bosque,
al polvo de los caminos tras los coches,
al círculo de los vasos en los mostradores
como señales del destino.

Trato de que las cosas vuelvan a ser como antes.
Pero tus palabras son un volcán que despierta
después de tantos años dormido.

Las cosas no son como parecen.
Te miro directamente a los ojos
y qué importa si yo soy un pobre poeta
y tú quien cree en los milagros.

Del libro, Un lugar por nosotros

Anuncios