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Cuando se menciona lo de los nombres, deberíamos a atrevernos a decir alguno, ¿no? Deberíamos mojarnos más y decir el título de ese mal libro alabado por la crítica, o de ese escritor que se repite hasta la saciedad. Pero mientras tanto, es preferible leer a todos con respeto y respetar por igual las equivocaciones propias y ajenas.

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