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He estado tanto tiempo

mirando al mismo sitio

que he terminado por contar

una a una, las gotas de lluvia

contra las baldosas de la calle.

También he contado invisibles ojos

que miraban desde el cielo

con el corazón abierto.

Me han confesado que son lágrimas

que sienten los muertos.

¿Desde tan lejos verán

cómo los olvidamos a menudo?

He notado que me observaban

cómo miraba la lluvia

que mojaba el pavimento.

Sólo es porque es vida, llámalo

como quieras, sentí que me decían

mientras oscurecía el firmamento.

¿Son reales las cosas que suceden

con ese don de ponernos tristes

como columnas invisibles

que aturden la memoria?

Cuando no se mueve de sitio

el corazón que se abre

cuenta su miseria por momentos.

Es así de sencillo.

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