Etiquetas

,

El Correo, marzo 2008.

Consciente de que el tiempo y las experiencias de la vida hacen del hombre un individuo «más sabio», el poeta Kepa Murua aborda en su nuevo libro ‘No es nada’ -publicado por la editorial madrileña Calambur- distintas situaciones que rodean el devenir de las personas. Pero la postura del autor no es la de quien está vuelta de todo, sino la de alguien «más humilde, para hablar de cosas que sé muy bien», tanto a través de poemas que son autorretratos como mediante creaciones que abordan las circunstancias de otros.

En el libro hay temas como «el amor, el desamor, las relaciones de pareja o el aislamiento de la gente», un aspecto que el escritor relaciona precisamente con su oficio, en cuanto al silencio y la soledad que acompañan a la labor literaria. También aborda el erotismo o la muerte, «de la que he estado cerca, a través de la enfermedad de mi padre y de las desapariciones de gente de mi generación», indica Murua. El autor reivindica su pertenencia al grupo de nacidos en los años 60, -que facilitó «la ruptura de la tradición española, hacia la modernidad» en muy diversos aspectos- al que busca también dar voz.

Y en todos los ámbitos, desde lo personal a lo social, de lo colectivo a lo íntimo, el escritor ha optado por abrir su literatura, para ir hacia una «verdad desnuda, sin artificios», mediante «juegos con distintas voces poéticas», como cuando adopta el papel de una mujer o establece distintos puntos de vista dentro de un mismo poema. Ha buscado ser «muy claro» a través de una escritura donde la «transparencia» formal y de la cercanía al lector, con quien a veces plantea algunas complicidades.

Esto es lógico dentro de un trabajo cuyo el autor explica que «para entender a los demás, tienes que ponerte en la piel del otro». Por eso, ‘No es nada’ es también un poemario que «refleja al ciudadano moderno», dentro de una lógica en la que el autor ya ha planteado otras miradas, más sociales o críticas, en libros anteriores. Aquí, sin embargo, ha querido jugar con el equilibrio y el contraste y, a la vez, evitar una mirada «excesivamente destructora o triste».

Además, en lo formal, «hay una musicalidad que mantiene el interés en los poemas más largos», detalla Murua. Sin embargo, las obras no son especialmente extensas, sino más bien concentradas: hay más de 200 poemas en 250 páginas.

El paso del tiempo

‘No es nada’ se presenta con «una portada austera, minimalista». En ella, se aprecia una cierta fragilidad en un título cuyas letras «parece que caen», como un avance de algunas temáticas del libro.

Murua llega a plantear «un juego radical, un poco temido y osado, como anunciar la propia muerte», dentro de una poesía de carácter premonitorio. Sin embargo, son «el paso del tiempo y vivir de manera sentida» las claves que mejor sitúan el tono general del libro, que subraya los guiños a la esperanza a través del último poema, titulado ‘Todavía’.

N. Artuondo.

Anuncios