Etiquetas

, , ,

Mugalari, diciembre 2005.

Hace años, Vitoria-Gasteiz escogió como símbolo de su nueva identidad una escultura situada en un rincón de la plaza del Arca. Es El caminante, cuya silueta alta y alargada se recorta contra los blancos miradores y avanza con paso firme sobre el centro de la ciudad. Ignoro cuándo vio esa escultura por primera vez Kepa Murua (1962), pero sé que reside en Vitoria-Gasteiz desde hace años, y que camina por ella con los ojos muy abiertos.

El universo poético de Murua es bien conocido por sus lectores. Desde sus primeros trabajos (Cardiolemas o Un lugar por nosotros), el poeta vasco ha expuesto en su obra un entramado de sentimientos que pugnan con valentía por ganar la partida de la libertad y la justicia en un mundo que condiciona al ser humano en todos los planos. Paralelamente, el poeta vasco ha reflexionado con clarividencia sobre su propia actividad creadora en títulos como La poesía y tú y La poesía si es que existe (2005), obra que ha desencadenado un pequeño terremoto en el vacilante mundo de la poesía escrita en español. Ahora, Poemas del caminante (2005) ofrece al lector la posibilidad de acercarse a la relevante obra de Murua desde una coordenadas más sencillas.

Poemas del caminante es un libro inusual que parte de una idea muy simple: alguien llega a una ciudad desconocida para quedarse. Así comienza: “El caminante se detiene al llegar a la ciudad. / […] / El sueño era encontrar gente / donde no hubiera apenas ruido”. A partir de estos primeros versos, y guiado por la voz del poeta, el lector emprende un viaje en tres direcciones: hacia el pasado del sujeto poético, hacia el presente que se va descubriendo y hacia el futuro de una ciudad que se abre al caminante.

Pero ¿qué es una ciudad para Kepa Murua? Acaso la reproducción del mundo a escala observable. Si bien la ciudad del poemario es Vitoria-Gasteiz, el muy madurado discurso (consideraciones filosóficas incluidas) del poeta nacido en Zarautz ha sabido trascender la observación concreta y el cuadro de costumbres localista para dar una visión del hombre contemporáneo. Así, la figura del extranjero y del emigrante, el dolor de la vejez o la soledad del joven desamparado son motivos que, ubicados en una ciudad concreta, inspiran en Murua un sentimiento de profunda humanidad que se abre al colectivo.

Fiel a este idea, la obra sorprende por la depuración expresiva a la que se ha sometido el poeta. No es arriesgado decir que es el poemario de mayor sencillez –sólo aparente, pues depurar en arte equivale siempre a trabajar el doble– de los escritos por Murua. Metáforas cotidianas (palabras como viento, puerta o caminante), toques minimalistas (como en “No merece la pena / ser quien no eres”), métrica breve y estrofas cortas nos abren los textos a un Kepa Murua más hermanado que nunca con el paseante que se cruza en su camino. Todos reconocemos como nuestros esos cielos de la ciudad interior, las frías mañanas de niebla o la visita anual de la nieve que pueblan estos versos.

Como en obras anteriores de Murua, en Poemas del caminante dialogan entre sí dos artes; en este caso, pintura y poesía. Alfredo Fermín Cemillán “Mintxo” –otro artista radicado en Vitoria-Gasteiz– aporta toda su sensibilidad y su intimismo figurativos al servicio de este libro exquisito que prestigia a la ciudad de Vitoria-Gasteiz y que constituye un placer de los sentidos para todos aquellos que quieran acercarse a ella con miradas nuevas, libres y contemporáneas.

P. R. T.

Anuncios