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El País, Septiembre 2ooo.

El libro de poemas de Kepa Murua, Un lugar por nosotros, resultó finalista en el Premio El ojo crítico, el premio que concede el importante espacio cultural de Radio Nacional de España, por su escritura original, que se muestra fuera de las corrientes habituales por las que transcurre la nueva poesía española.

Los mentores del programa, que mantienen una postura excepcional a fin de descubrir nuevas voces en los ámbitos literarios (puede recordarse el acierto con el premio de anteriores convocatorias de Pablo García Casado y su importante libro Las afueras), posiblemente vieron en el libro una especial y sorprendente magia en la acertada combinación de un lenguaje cotidiano con una relación casi física con el expresionismo.

Kepa Murua ha sabido construir un mundo propio donde la visión de lo cercano, de la vida diaria (puente desolado/en un domingo de cicatrices y cervezas/por el suleo) se conjuga con una visión oscura de los sentimientos: desolación, soledad, muerte, de “recuerdos helados”.

Es la avenida que lleva de un espacio (la visión de un mundo concreto y diario) al otro (el mundo simbólico) donde se trenza la palabra del poeta, palabra que a veces, por una clara ausencia de la aliteración modernista, puede resultar algo monótona.

Pero es en esa exploración de lo cotidiano como forma de construir un mundo desolado donde Murua utiliza las frases más comunes para sacar de ellas la aparición de un mundo de marginados, y de mal sabor de boca.

Una inocencia salvaje, así es como se presenta el libro y el autor ha pretendido llevar la máxima a su expresión concentrada: Una inocencia en la visión que atrapa salvajamente un mundo que se cae a trozos.

La relación de poemas en torno a distintas imágenes de poetas (el joven, el niño, el anciano, el poeta sin rostro, el asesino, el muerto) construye un eje sobre la propia poética de Murua, una poesía distante, fría acaso, pero nunca neutra en su descripción de un mundo de escombros: “quiso unir el cielo a la tierra/y quedó sepultado entre los escombros”.

Jon Kortazar

 

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